Desechos transformados en arte

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  • Dos jóvenes creativos producen objetos artísticos a partir de materiales reciclados. Un emprendimiento que desborda un mundo de posibilidades.

Sobre la mesa de trabajo de María Fernanda Carrillo y Andrés Andrade se encuentran torres de papel y goma junto con pedazos de cartón, tapitas de botellas de vidrio e imanes. Hace cinco meses comenzaron un proyecto singular que parte de materiales reciclados para crear productos artesanales. Lo bautizaron con el nombre de Ñati, en honor a su gato.

Con paciencia, esmero y mucha imaginación, las manos de María Fernanda y Andrés se han encargado de transformar, cual cenicientas, tapitas, pedazos de revistas o tela olvidada en originales cuadernos, botones, imanes, llaveros y más; con el propósito de que sean “productos reciclados de largo uso”.

Dentro de su amplia gama de artículos resaltan los cuadernos hechos a mano, con una gama de diseños personalizados, estuches en forma de fruta, imanes de tapita con la imagen de su comic favorito y separadores de libros pintados a mano.

Amplio portafolio

María Fernanda y Andrés son dos jóvenes estudiantes de Artes Visuales de la Universidad de San Carlos, ambos de 22 años, quienes decidieron empezar su negocio particular de productos artesanales en abril de este año. No fue algo que se lo propusieran, sino más bien fue casualidad. “Decidimos regalarle un cuaderno hecho a mano a una amiga que se iba de viaje. Gustó tanto entre los amigos que a partir de entonces empezamos a recibir pedidos similares con diseños particulares”, cuenta Carrillo.

El portafolio de Ñati contempla variedad de temas artísticos para todos los gustos y edades. Estos incluyen a Los Beatles, Frida Kahlo, comics favoritos, personajes de películas clásicas, de artistas guatemaltecos, al igual que diseños abstractos, geométricos, frutales o de naturaleza.

El gusto por las artes plásticas y la inquietud por explorar con las posibilidades del material es una inquietud que tiene María Fernanda desde pequeña. Cuenta que en su adolescencia comenzó a elaborar billeteras con el cartón de leche tetrabrick.

Andrés, su novio, se unió al proyecto al darse cuenta de las posibilidades creativas y de mercado de este proyecto. Aportó explorar con otros materiales como la arcilla reciclada, con la cual elaboran aretes pintados a mano con alegres formas de sandías, manzanas y piñas. Próximamente se lanzarán con nuevos accesorios como collares y pulseras.

“Encontré que estos materiales son vastos y de bajo costo. Muchas personas los utilizan, pero me di cuenta de que se arruinaban muy rápido. La idea de nuestros productos es que sean durables”, afirma Carrillo.  

Autodidactas

Cuidar los detalles y calidad del producto son resultado de la experiencia aprendida, muchas veces a base de ensayo y error, afirma Andrade. Para aprender la técnica del encuadernado tomaron un curso en Guatemala, pero se dieron cuenta de que una buena parte del tema se aprendía viendo tutoriales en Youtube, pero también practicando. “Un cuaderno requiere de 3 a 5 horas de trabajo”, indica María Fernanda.

De lo que ambos están seguros es que la sensibilidad por el arte, el empeño por producir artículos de calidad y el ancho mundo de posibilidades creativas son terreno fértil para continuar sembrando y creciendo en esta singular profesión.